martes, 15 de abril de 2008

XXII Una casa, una realidad familiar.


Con manos grandes, ásperas y duras esperaba sentado en su sofá un hombre fuerte y corpulento al que el paso de los años había enchepado delicadamente. Con pelo casposo y mirada tranquila mostraba sosiego y serenidad. Él, hombre gruñón y de pocas palabras ya no daba un paso en falso, una vez se pilló los dedos, más bien un dedo y ya siempre caminó sobre seguro. Aún conservaba una ilusión; su pueblo, y era allí junto a su huerto y sus tierras donde rejuvenecía, donde dejaba de quejarse, allí volvía a renacer, volvía a ser ágil.

Su mujer, con bata de cola cocinera de color azul estampado, muy echá pa’ lante, pelo corto teñido encrespado y barriguita pueril yacía haciendo la comida. Una mujer luchadora incansable, ama de casa y de familia, gran controladora, monjita reprimida, parábola continua y vitalidad asombrosa.

Mientras su hermano volvía de trabajar, con hombros cargados y espalda dolorida de subir y bajar entrañas y carnes de cochino. Con mirada espesa se sentaba en la mesa. Él, a sus cincuenta y algún año era un hombre juvenil, juguetón e imprevisible. Éste si que era un oír, ver y callar de los mejores! Jugaba al despiste siendo un gran espía. No se le escapaba una.

La mujer, les tenía muy bien acostumbrados, era una mujer chapada a la antigua aunque ella siempre se encargara de negarlo. Su marido nunca tocó los fuegos, incluso los de la cocina, solo hacía que sentarse en la mesa y aún así protestaba, cumplía un descanso de guerrero más que prolongado. Una vez quiso hacer un huevo en la sartén y se le olvidó echar el aceite. El siempre fue hombre de chorizo, lumbre y hogaza. Muchas veces decía que él no se tiraba pedos; se le caían.

Los dos hombres de la casa estaban bien asistidos por la mujer y aún así no se llevaban del todo bien, como dos niños pequeños se enzarzaban en peleillas de campo, donde nunca llegaba la sangre al río y siempre acababa por reinar el silencio.
Tres personajes, a cada cual más diferente y opuesto, pero ya con tantos años de convivencia a sus espaldas que me atrevo a decir que aunque ya no se lo digan; seguro, se quieren mucho y no podrían vivir los unos sin los otros.

jueves, 27 de marzo de 2008

XXI Lluvias torrenciales.


  • El girasol erguido y chulesco busca la luz y el calor del Sol. Al caer la noche, se entristece y duerme.
  • El reloj marca las horas. Yo nunca llevo reloj.
  • De niños, nos convertimos en libros de auto ayuda, necesarios para entendernos de mayores.
  • Esperar un futuro, es no vivir el presente.
  • El rojo pasión y el verde esperanza, al mezclarse, se convierten casi siempre, en marrón oscuro casi negro.
  • Se pasó la vida dominándome, siendo una gran sumisa.
  • Un conjunto de espinas es un bonito rosal.
  • El corazón guarda los sentimientos, ¿ pero los sentimientos guardan al corazón?
  • La vida a veces es tan puta, que da por culo vivirla.
  • Las margaritas son flores tan blancas y amarillas que consiguen tornar a la abejas invisibles.
  • Hay personas que son preciosos regalos con lacito rosa, que, una vez los abres, te arrepientes de haberlo hecho, mucho mejor no haberlos abierto.
  • Si molesto, me quedo.
  • Cállate, que me siento solo.
  • De tanto estudiar se quedó tonto.

viernes, 14 de marzo de 2008

XX Intenté definir el Amor...


Que te diría...


A medio pulmón hay cosas que te debo, alguna canción, un corte de pelo, un baño de espuma y echarte más de menos. Si vuelvo a nacer, te busco sin duda, detrás de la luna del amanecer, donde te desnudas, donde tengo las de perder.Y esque viniste de un bosque lejano, perdido en mil y un senderos, has bailado con toros lidiados y has recogido todo del suelo. Has llovido desde nubes amarillas y has dormido en las alcantarillas. Has sido entretenedora de cuerdos y has perdido en mi reloj tu tiempo. Hoy quiero vivir de nuevo en tu reloj que es el que señala mi tiempo. Hoy quiero pintar de nuevo tus labios que son los que sangran mi pecho. Hoy quiero escribir de nuevo en tu papel que es donde viven mis sueños.

Gracias de verdad, por todo este tiempo de cuentos, fantasía y felicidad...Gracias por creer, saber y sostenerme. Gracias por ser tan buena, tan verdadera. Gracias por apostarte la vida por mí.

Pensarás que tengo el tiempo justo, pero en realidad tengo todo el tiempo del mundo.

martes, 11 de marzo de 2008

XIX Bulling.

En esta historia me ahorraré los detalles, no creo que sea necesario contar todo lo que a este pobre niño le toco sufrir.

Por la mañana…
Mientras las gaviotas se comían ya, los restos de bocadillos e insultos que habían quedado en el patio del colegio, subía un niño, cabizbajo, escaleras arriba a refugiarse a su clase. Que suplicio, que 20 minutos más duros de recreo.
El era Pablo, un niño de los de antes, respetuoso, trabajador y constante. Solo tenía 13 años pero la vida le llevaba mucho tiempo maltratando. Desde bien pequeñito fue objetivo de burlas, desplantes e insultos por parte de sus compañeros, tanto en la escuela como fuera de ella. Siempre lo sufrió en silencio, nunca lo comentó en casa, su refugio, durante muchos años.
Afortunadamente, ese niño se espaviló, tarde, pero se acabo espavilando. Todo ello, una vez superado, le hizo ser más fuerte, multiplicar su personalidad y no dejar ser, nunca más, pisoteado por nadie.
Hoy en día es maestro y tiene un gran don, su empatía con cada uno de los niños, se dedica a impartir clases académicas pero sobretodo está muy atento para combatir cualquier tipología de bulling en las aulas.
No tenemos que olvidar que los problemas de este tipo para un niño son equiparables al peor de los problemas posibles para un adulto. Que se tenga en cuenta por favor.
Con Dios.

lunes, 10 de marzo de 2008

XVIII La inmensidad.



En el vivir de cada día dejamos marcas, algunas son de buenos recuerdos; cuando nos ven se alegran y nos participan de su contento, pero también dejamos a veces malos recuerdos. Somos tan imperfectos que por ello nos creemos intachables, no nos equivocamos; comparados con el universo no tenemos ni el tamaño de una hormiga, mas vivimos nuestra vida como si nunca hubiese de tener fin. Pensar que cada día que pasa nos acerca al fin para algunos, a un empezar para otros, según sea su creencia…

Mostraban hace unos días, en un documental, unas hormigas que viajaban en busca de sustento, sorteaban obstáculos a su paso, de pronto, el narrador observa que hay una acequia que les bloquea el continuar, se detienen, empieza un movimiento de un lado a otro, luego las hormigas se toman unas a otras y las que están ya tomadas se dejan caer al agua, y así sucesivamente se dejan caer todas ellas formando una gran balsa con sus cuerpos y se dejan llevar hasta que atraviesan a la otra orilla.No tienen raciocinio, no saben cuantos serán los días de su existencia, pero si saben que lo importante es la subsistencia de su comunidad, y hacen más de lo que nosotros imaginamos, por los suyos.¿Somos tan extraordinarios como nos creemos? Si al menos salváramos al que esta a nuestro lado inmediato, si al menos una pequeña ayuda hiciéramos, ya seria algún socorro para alguien, una pequeña labor por insignificante que nos parezca, para el que recibe es una gran ayuda.Muchas veces la inmensidad de la vida nos hace diminutos, nos convierte en polvo, en insignificancia.

Muchas veces deberíamos darnos la vuelta a la retinas para apreciar la cruel realidad a la que caminamos, corremos...
Todos nacimos insignificantes y moriremos como tal, por eso nuestra labor en la vida es vivirla con creces, dejarnos de conflictos y tristezas, reírnos de nosotros mismos, caernos pero rápidamente levantarnos...
Al fin y al cabo nuestro abismo particular ya está preparado y dispuesto para cuando sea necesario.

Hoy más que nunca, quedar con Dios.

domingo, 9 de marzo de 2008

sábado, 8 de marzo de 2008

XVI Cambios climáticos.



Cuidemos nuestro planeta o sinó no se salvará ni nuestro Gran Santo San Saturio.

Quien quiera entender que entienda.


Con Dios.

domingo, 2 de marzo de 2008

XV Dentro de aquella Ermita...


Despertaba…

Gateando a ciegas por lugares oscuros, manos descalzas, pies atados atornillados, con la mirada blanca y mareo continuo, se encontraba un ser del todo malherido.
Dolor infernal en sus pupilas, pisaba el suelo por obligación, no por fortaleza; abría los ojos, no por ganas, sino por instinto de supervivencia.
Lloraba sangre de impotencia, se arrastraba oscuro entre esas cuatro oscuras paredes, llenas de mensajes, asqueroso olor inundaba el Zulo.
Gritaba desesperado, cual animal en el matadero, pero nadie iría a recogerlo del suelo.Tenía hambre de vida, no se daba por vencido, sabiendo que posiblemente de allí no saldría. No notaba el viento, casi ni el aire, solo el sonido desgarrador de un generador gigante.
Los días, los meses transcurrían eternos, impasibles y fríos y él, cada vez se encontraba más destrozado por dentro y por fuera, comía y bebía de sus propias necesidades, estaba ya tan desesperado que deseaba su propia muerte; su libertad.
No entendía como había llegado allí, como alguien le podía estar haciendo todo aquello.
Finalmente moriría no del hambre sino de la incesante pena.

martes, 26 de febrero de 2008

XIV "Mundo de oportunidades".


El calendario pasaba cadencioso, mascaba chicle nervioso, lengua de gato arpada y seca, labios cortados. Esperaba respuestas, más bien una respuesta, una contestación, un sí a un trabajo explotador, pero un trabajo. Necesitaba dinero, no para él, sino para su familia. El no era un ser humano, era un sin papeles que acababa de llegar a España escondido entre los ejes de las ruedas de un gran camión de mercaderías. Había decidido sacrificarse por su familia, él ya sabía que ni mucho menos sería fácil. Muerto de frío y solo, dormía en los cajeros que quedaban libres de indigentes en Madrid. Se peinaba en las fuentes llenas de excrementos de palomas. Caminaba entre la gente sin saber donde ir. Le habían citado el jueves en los bajos de una casa clandestina. Allí es donde le comunicarían si tendrían algún trabajo para él. Las fresas y él comenzarían a tener una gran relación, pues se acababa de convertir en fresero. Él, muy contento esperaba anhelante poder empezar y conseguir dinero para enviarlo rápidamente a su familia.
Al día siguiente se levantaba de aquellos cartones a las 5 de la mañana. Una furgoneta pasaría a recogerlo a las 5: 30 de la mañana para llevarlo a los invernaderos. Su jornada era de 12 horas, le pagaban 30 euros al día.
Aquel ser vivo, no pudo más. Transcurrido mes y medio regresaba junto a los suyos, al país, a la ciudad que le vio nacer, la suya, la de siempre, la ciudad que le enseñó a ganar y le ayudó a perder.

lunes, 25 de febrero de 2008

XIII La belleza pasa desapercibida.


Hora punta en una estación de metro en la ciudad de Washington. Un músico toca el violín vestido con vaqueros, una camiseta y una gorra de béisbol. El instrumento es nada menos que un Stradivarius de 1713. El violinista toca piezas maestras incontestables durante 43 minutos. Es Joshua Bell (Estados Unidos, 1967), uno de los mejores intérpretes del mundo. Tres días antes había llenado el Boston Symphony Hall, a 100 euros la butaca. No había caído en desgracia, sino que estaba protagonizando un experimento recogido por el diario The Washington Post: comprobar si la gente está preparada para reconocer la belleza.
El experto Leonard Slatkin, director de la Orquesta Sinfónica Nacional de EE UU, había previsto que el músico recaudaría unos 150 dólares y que, de mil personas, unas 35 se detendrían haciendo un corrillo, absortas por la belleza. Hasta un centenar, según Slatkin, echaría dinero en la funda del violín. Pero eso no fue lo que ocurrió.
Bell no sólo respondió encantado al reto de tocar en el metro, sino que además insistió en llevar su valioso Stradivarius.
El músico arrancó con la chacona de la Partita número 2 en Re menor de Johann Sebastian Bach. A los tres minutos, un hombre desvió su mirada para fijarse en el músico. Fue su primer contacto con el público del metro.
A los 43 minutos habían pasado ante él 1.070 personas. Sólo 27 le dieron dinero, la mayoría sin pararse. En total, ganó 32 dólares. No hubo corrillos y nadie le reconoció.

domingo, 24 de febrero de 2008

XII Lo cutre siempre resulta gracioso. (Sobre la marcha)


Es difícil describirse
tal y como uno es
uno, tiende a engañar a la gente
engañándose a él.

Que si soy divertido
que si soy hombre fiel,
que si tengo monedas,
que si se querer.

Que si soy detallista,
que si caigo bien,
que si en casa me miman,
que si tengo un TT.

Que si yo muero en vida,
por ti, mi mujer
que te quiero enseguida
que te trato muy bien.….

Pero en realidad…

Soy un guarrillo,
cuesta portarme bien,
salgo con mis amigos
me emborracho sin querer.

Tengo plato en la mesa
pero no se que hacer,
tengo un 600
que no me va bien!

No hago regalos,
ni cocino, ¿ de que?
ni limpio los platos,
ni hago el café.

Ni soy agraciado,
me pregunto el porque,
aún no he engañado
a ninguna mujer.

La gente me mira
y no sé de qué!
me pillan bien rápido
soy un pobré!
Píntame en acuarelas,
pero píntame bien
no vaya a ser que dos velas
te hagan recapacitar y ver.

miércoles, 20 de febrero de 2008

XI Soledades.


Deseando que pasaran rápido los días
se escondía en el rincón favorito de su habitación
cerraba las persianas a cal y canto al mundo,
desenchufaba la televisión…
¡No quería saber nada del exterior!

Eran tiempos horribles,
de gran decepción,
era 31 de diciembre, fin de año,
inicio de un nuevo bajón.
Las Navidades,
símbolo de alegría y colofón
en él se tornaban
vergüenza y desolación.

Navidad, Navidad,
puta Navidad,
se cantaba a sí mismo en bajito
sumido en su depresión.
¿Comprar regalos?
¿Para qué?
¿Para quién…?
Ni carbón!

Unos por defunción,
otros por falsas promesas,
otros por odio,
por peleas y rencor.
seguía allí solo
en su escondite,
con su comida de tarro,
en su comedor.
¿Grandes comilonas?
a las ocho y media al mojón
esperando que pasaran los días
cuanto antes mejor.
Guárdame en un cajón
Tírame al río,
Y olvídate de mí… por favor.
Felicidad, ¿cuanto cuesta la felicidad?
más cuando te la imponen
en días señalados,
días de sollozar.

Pero no pienses que estás solo
no todo el mundo está igual
hay mucha más gente;
sufriendo como tú,
una gran Soledad.

lunes, 18 de febrero de 2008

X Santiago.


Santiago era un chico ejemplar, tan estudioso y responsable, que muchas veces sufría las consecuencias por parte de sus compañeros rebeldes de clase. Su novia, muy parecida a él, de la misma clase, de tan solo 16 años, últimamente estaba siendo más cariñosa con él que de costumbre. Recibía más llamadas, cenaba casi cada día con amigos, sus padres no dejaban de premiarle por sus notas. Empezaba a sentirse realmente feliz. Su vida social había cambiado mucho desde aquel desayuno a la nueve de la mañana con su padre. Era consciente de que la vida le había dado un giro y no comprendía muy bien el porqué.

Pasaron unos meses, empezaba el verano y Santiago estaba mejor que nunca, había sacado las mejores notas de clase y soñaba con un montón de nuevas ilusiones. Aquellos primeros días de verano fueron increíbles. Siempre estuvo rodeado de gente, le encantaba jugar al fútbol, era delantero centro. Alguna tarde iban al cine, otras a patinar. Disfrutaba al máximo.
Un par de semanas más tarde Santiago volvía de cenar con su novia. Era una espléndida noche de verano. Antes de despedirse, se pararon a ver las estrellas de aquel cielo abierto, allí se quedaron, estirados en aquella fina arena de la playa barcelonesa junto a unas barquitas pesqueras.

Aquella noche Santiago se fue a dormir con una gran sonrisa; sería la última pues a la mañana siguiente su madre se lo encontraba muerto en su cama.

El día a partir del cual la vida de Santiago cambió; efectivamente, fue el día que desayunó con su padre a las nueve de la mañana en aquel bar al lado del hospital, acababan de salir de hacerle unas pruebas médicas, le acababan de predecir la fecha de su muerte, le habían detectado un cáncer galopante, muy avanzado en los pulmones contra el cual ya no se podía hacer nada.Esta fue la última frase que escuchó su padre en boca de su médico: Lo siento mucho, la vida viva de Santiago, acabará; solo es cuestión de tiempo.

martes, 12 de febrero de 2008

VIII Días negros.


Me gustan los días negros, los días amenazadores de tormenta, me gusta sentirme seguro sintiéndome pequeño ante el sonido estremecedor de un trueno o el chasquido de luz de un relámpago. Me gusta el olor de la lluvia al caer sobre hoja seca, su sonido continuado. Me gusta sentir ese escalofrío paralizador ante esa gélida ráfaga de viento. No me gustan los paraguas. Me encanta pisar los charcos sin botas de agua, tumbarme, sentir gota a gota caer sobre mi cara. Me gusta ese equilibrio entre sonidos y silencios. Me gustan las calles vacías, la gente en los soportales, los parabrisas de los coches a toda máquina, los pitidos nerviosos, las luces de sus faros, el sonido de las ruedas contra el asfalto mojado. Me gustan los semáforos rotos. Me gusta ir tranquilo, sin prisas, me gusta disfrutar de cada cosa que acontece por pequeña que sea, me gusta ver a los pajaritos volar hacia sus refugios, me gusta cerrar los ojos...

lunes, 11 de febrero de 2008

VII La promesa.


Si no tardas mucho, te espero toda la vida.

domingo, 10 de febrero de 2008

VI La costa del silencio.


Mi coche, muralla de arboles me envuelve, camino pedregoso, borracho, algo estrecho, cráteres en el suelo...
noche cerrada, luz de mis faros, nubarrones a lo alto, amenaza de lluvia eléctrica y a lo lejos... oscuridad mas intensa..., leve sonido refrescante, viento gélido acompañado de fina brisa, y al asomarme... gran precipicio, enormes rocas erosionadas por la furia de las olas... la costa del silencio... y al este, una ermita, campanario, cruz rota y en su interior, luz... me acerco, linterna en mano, coche aparcado, camino, tembloroso, capuchón negro en el portón, me tropiezo, vuelvo a mirar, lo pierdo, corazón acelerado, me acerco, me aproximo, llego, miro hacia atrás, todo correcto, miro al frente, puerta, diablo, en su boca... el llamadero, llamo, siento, espero, nadie a recibirme sale, entro, crujido tras crujido accedo, al frente una segunda puerta, de nuevo aviso, llamo, espero, me desespero, entro, miro mi mano, sangre, no le doy importancia, procedo, cruz de Cristo volteada, corona de espinas en el suelo, leve ruido, gotas de sangre cayendo, me estremezco, mezclo mi terror con un trago de alcohol, me acerco, portazo, camino lento, camino, siento... costa del silencio... desconcierto, facción de cara habla, me acelero, corro, presiento, persona viva crucificada, charco de sangre en el suelo, corro, tropiezo, nervios, nervios, me acerco a él, lo toco, abre los ojos, ríe, ríe y ríe más, me alejo, le miro, clavos fuera, baja de la cruz, se agacha, coge la corona, se la coloca, camina hacia mi, me desespero, salgo de la ermita, corro y corro, lo pierdo, llego al coche, me subo, cierro, observo, todo oscuro, enciendo linterna, ojeo, no veo, nervioso arranco, me pierdo, nervios, choco con un olmo, me mareo, me apoyo en la ventanilla, me congelo, ruido en la parte trasera, capuchón negro, me mira, lanza de tres puntas en su mano, ojos negros, callado, mirada fija en mi, salgo del coche, le encierro, huyo, me escondo, sofoco, mareo, me tumbo, me duermo…
Horas y horas…
Me despierto, miro mis aposentos, camiseta rota, pecho sangrante... me altero.... la costa... del silencio...

viernes, 8 de febrero de 2008

V Historia de un hombre y una mujer.


Gritaba constante,
le miraba sin querer,
ya no le tocaba,
dormía al revés.

El hombre aguantaba,
pidiéndola renacer,
a lo que la mujer contestaba,
no me pasa nada; estoy bien.

El amor se acababa,
todo caía de pie,
la mujer se planteaba
la vida sin él.

Su hombre, el de siempre,
dispuesto a perder,
un día enfadado,
juro desvencer.

Erguido cogió la puerta
prometiendo nunca jamás volver.
Él, antes re-querido
y al que ahora pensaba no querer,
se había marchado,
dejándola sola y libre
como ella pretender.
Pasaron los días…


Comenzaba a amanecer,
tumbada en su cama,
sin ganas de nada,
se encontraba la mujer,
despeinada y sola,
clamando placer, cariño, un abrazo…
lloraba otra vez.

Arrepentida, como un bebé,
le llamó y llamó y llamó,
horas, días, meses, años
solo llamadas perdidas pa’ él.

Ya mucho daño había hecho
ya no quedaba más por hacer,
las oportunidades se cogen
no se dejan fallecer.

El hombre la quiso por siempre
la mujer también,
ya no volvieron a encontrarse
no se volvieron a ver.

Sin saberlo,
ninguno rehizo su vida,
se quisieron demasiado
para poder volver a querer.

jueves, 7 de febrero de 2008

IV Horrible premonición.

Estas letras las escribí la noche antes del fatídico 11-M...
¿Premonición o Casualidad?

Me apoyo en ti,
ramificadas lagrimas compiten en tu rostro,
de salida tus ojos,
de llegada, tus labios,
fábrica de tristeza,
venas azules,
campo de batalla,
pinos arrinconados,
calor helado,
zapatos sucios,
tiempo limitado,
tiempo justo,
sin embargo, todo el tiempo del mundo;
calles torcidas
calzada ensangrentada, salpicada,
bombas por equipaje,
cobarde atentado,
familiares en el suelo,
imposible comprensión incomprendida,
ya lejos, muy lejos, la conciencia tranquila,
matadores por ideología.
Padre, madre, hermanos... cuerpos con alma,
alma sin cuerpo del fallecido,
cuerpo sin alma del terrorista,
amenaza de la mente por venganza,
injusta injusticia.
Más vale un par de cuentos que un libro santo...

Y no te vayas de mis manos aunque te mueras de frío,
porque cuando llegue el alba, no soportaré el rocío...

III Carretera y amor.


Noviembre negro en las carreteras españolas, más de 30 muertos este fin de semana, la dirección general de tráfico intensifica los controles…
La radio sonaba, dicha noticia me pilló conduciendo mi bestia. Así era como Paco llamaba a su camión. Un camión de diseño, con todo lujo de detalles, lleno de fotografías de su familia, pósters, algún que otro muñeco, incluso espumillones. Todo ello le daba fuerzas para continuar ese camino infinito.

Paco, era un camionero de esos de catálogo; gran barriga, barba medio afeitada, palillo en la boca y descamisada camisa rota. Por aquel entonces cubría la ruta entre Zaragoza y Madrid. Prestaba sus servicios al transporte de una empresa de electrodomésticos. Llevaba ya más de 39 años conduciendo su camión.

Su familia, que no él, residía en un pequeño pueblo a las afueras de Teruel. Apenas los veía, su trabajo no se lo permitía. Su mujer era ama de casa, sus 2 hijos trabajaban en la construcción y era él, quien llevaba el dinero a casa.
Todos los días llamaba infinidad de veces a su mujer, era su más fiel apoyo, incluso estando siempre tan lejos, aún la quería como el primer día.

Solamente le quedaban tres meses para jubilarse; esperaba ansioso ese momento. Poder entrar a su hogar y poder por fin instalarse con ella por siempre, era su mayor sueño.

Ya era viernes, su último día, sus últimas horas, Paco volvía para casa con un regalo para su mujer, un gran peluche que había comprado en una de las áreas de servicio donde él paraba a repostar. Había sido toda una vida dedicada al camión, una vida dura y exigente, el descanso era más que merecido y llegaba en el mejor momento. Era temprano, su mujer no lo esperaría tan pronto. Ya empezaba a imaginársela dormidita en su cama como un bebé. Estaba nervioso, pero ansioso por verla.

Allí estaba su casa. Abrió la puerta sigiloso, pegó un gran grito de bienvenida, corrió hasta su habitación, abrió fuertemente los ojos, sorprendido los cerró, los volvió a abrir, dio un paso atrás y llorando cabizbajo abandono la habitación.

Mas tarde se enteró como se llamaba él, llevaban ya un año y medio de relación.

Lo que no había podido conseguir la carretera en 39 años, lo acababa de conseguir en un instante su ya, ex mujer.

martes, 5 de febrero de 2008

II El poder de la mente.


Sin mente no tendríamos corazón, ni ojos, ni piel, ni pies, incluso, ni miembro viril…

La mente de cada persona es tan fuerte que puede controlar y provocar cualquier tipo de reacción en nuestro cuerpo.Controla nuestros movimientos, rápidos o lentos, sensatos o impulsivos, nuestros gestos, sueltos o atados, cómplices o necios, controla nuestros pensamientos, amor u odio, nuestras manías, nuestras fobias, nuestras morriñas, nuestras paranoias, nuestros estados de ánimo, alegrías o depresiones, nuestra moral, incluso puede provocar enfermedades, fiebres y malestares.

Es imposible engañar a la mente; tan solo somos un cuerpo a su merced, quien crea que es capaz de controlarla, vive totalmente engañado. Tu mente jugó, juega y jugará siempre contigo.De pequeños nos educan, intentan amaestrarnos, amaestrándola a ella, de lo que no se dan cuenta es que la mente en un 80% es independiente, solitaria y fría.

Sino… ¿ Quién consigue estar bien cuando se siente mal?, ¿ Quién consigue sonreír cuando se encuentra triste?, ¿ Por qué la depresión se considera una enfermedad?, ¿ Por qué ese sentimiento negativo?, ¿ Por qué nos cuesta tanto superar nuestros bajones cuando nos encantaría poder olvidarnos y continuar…?

La mente nos controla, siempre estamos a su merced.Nuestra mente es, en gran manera nuestra enfermedad, nuestro virus, nuestra maldad.

Un loco confeso.