Una nube negra, aviso de tormenta en mí, fuera es primavera, necesito
huir a un mundo de miradas transparentes, a un mundo donde nadie muera
atragantado por todo aquello que nunca dijo, donde no tenga que tener lo
que nunca tubo, donde no existan las duchas ni las prisas por amar,
sino baños relajados de espuma, donde se eche más de más de lo que se
echa de menos, donde no exista el futuro de nunca jamás, ese " ya te
llamaré, ya quedaremos" y luego nunca llamó ni nunca se vieron; donde no
exista la ley del silencio como solución a los problemas, donde no
existan las distancias sin kilometros, donde un niño jamás cargue con
los problemas de los mayores, donde se respondan todas las cartas de
auxilio, donde no importe tanto el continente y más el contenido, donde
debatir no sea tabú, donde pedir perdón no esté destinado a unos pocos,
donde haya contacto piel con piel, donde el orgullo y el rencor esté
pasado de moda, donde se respeten los sentimientos de las personas,
donde se destruyan todas las zonas de confort, donde la valentía no
necesite de escudos, donde los escudos se fabriquen con flores, donde
todas esas flores sean todas alelís.
jueves, 3 de noviembre de 2016
miércoles, 25 de noviembre de 2015
CXCI Seguí remando.
Tu reflejo, fue tu reflejo al subir a la barca, tu reflejo de cisne en el lago tranquilo es el que me embelesó. Nos mirábamos, nos remirábamos a través de las aguas quietas, nos guiñábamos, nos sonreíamos, nos tocábamos, nos jurábamos todo hasta que cogimos los remos y empezamos a remar y movimos el agua, y te miré de reojo, de repente tu reflejo ya no era tan perfecto, ya no teníamos tanto tiempo para mirarnos; seguimos remando, el lago entonces, ya no era tan bonito; seguimos remando, empezabas a tener frío; seguimos remando, la barca se te hacía pequeña; seguimos remando, y te enfadaste muchísimo porque te salpiqué sin querer; seguimos remando, y tú te cansaste; seguí remando pero con un solo remo la barca perdió el rumbo; seguí remando, tú mirabas al suelo sin hablarme con los brazos cruzados; seguí remando, intentaba animarte; seguí remando y remando y remando y remando y remando sólo y la barca se perdió a la deriva. A lo lejos, de repente, apareció una gran barca a motor, tú te levantaste y llamaste al capitán con una gran sonrisa, la barcaza se acercó, se detuvo, te subiste a bordo y me abandonaste. Te alejaste.
Una horas más tarde, después de coger tu remo y jamás soltar el mío, y remar y remar hacia la orilla, te encontré en medio del lago con el capitán. Vuestra barca se había quedado sin combustible, tú me pediste regresar a bordo. Yo seguí remando hasta que pisé tierra firme y firme me marché a casa.
martes, 10 de marzo de 2015
CXC Nueve de Marzo.
No sé porque, así como se planta el 9 de marzo en mi vida,estoy
deseando que llegue el 10 y no es porque no me guste cumplir años, que
tampoco, sino porque odio que centren la atención en mí los que me
quieren o me espeten por compromiso ese felicidades vacío y podrido los
que no. Siento que me hago mayor aún sabiendo que todavía soy joven y
es que nose porque mierda,siempre me pongo melancólico el día de mi
cumpleaños. Soy un experto,un auténtico profesional de mí mismo y de mi
historia pero no comprendo porque si en 364 días al año, al echar la
vista atrás, me sale pecho palomo, el día 9 me entristezco y me rompo.
Si analizo mi presente, que ya es pasado, puedo decir con la boca bien
ancha que soy feliz, que estoy formando una familia como Dios manda y
que me llena quien soy, a quien amo y como vivo, aunque a veces me coman
vivo y que detrás de esta coraza de metal existe un Carlos de acero
todavía más duro que por fin ha entendido y ordenado sus prioridades en
la vida. Un Carlos que despues de haber disfrutado 31 inviernos, seguirá
soportando otras tantas primaveras.
viernes, 19 de diciembre de 2014
CLXXXIX El cuentacuentos.
Les presento a un contador, un contador de cuentos;
con un cuento... contaba siempre cuentos contentos, que nadie creía,
pero eran cuentos tan bien contados, tan buenos, que los contados
alucinaban con él y su aturdimiento.
Les cautivaba su
manera de contarlos, su manera de extenderlos. Cada cuento, a cual mas
corriente pero tan poco cuerdo, seducía a los contados que lejos de
estar cansados, le obsequiaban con aplausos cortos pero intensos.
Enviaron
correos anunciando al cuentacuentos, por cada condado, por cada metro
cuadrado, por todo pueblo y él se presentaba a lomos de su caballo,
cargado de cabello, pues no era cabezón pero tenia mucho pelo.
No
sólo eran sus cuentos, sino el cómo los contaba, pues estad atentos,
comenzaba a contarlos y 10 segundos más tarde el cuento se daba por
contado y la historia era un misterio.
Era un adelantado a su tiempo, contaba más rápido el
cuento, de lo que cabalgaba su caballo calvero.
Tenia algunos enemigos
pero jamás se metió en aprietos, pues le daba tiempo a contar su cuento,
cobrar y acabar huyendo.
Su nombre, Puerta Cuerno; pueden
contratarlo por un módico precio, pero estad atentos, pues sus cuentos
son muy buenos, pero si te distraes el cuento estará contado, tú te quedarás pensando y él ya
estará lejos.
domingo, 23 de noviembre de 2014
CLXXXVIII !Vive ya!
Con 30 años que tienes no me gustaría que perdieras más el
tiempo como lo perdiste durante 8 años de tu vida, no quiero que te arrepientas
cuando tengas 85 de todo lo que podrías haber hecho y no hiciste; estás a
tiempo de todo y quiero que lo aproveches, solo vivirás una vida y quiero que
la disfrutes.
Primero; cambia aquellas cosas de tu vida que no te aporten
felicidad. Si es necesario deja a esa novia posesiva, abandona tu vida
sedentaria, cambia de trabajo o manda a la mierda aquel amigo envidioso de la
infancia que siempre te ha cuestionado todo lo que dices y haces. Y aquellas
cosas que no puedas cambiar, intenta arreglarlas; si te llevas mal con tus
padres, por ejemplo, haz porque la relación mejore.
No puede ser que tu vida se convierta en un lunes maldito
fichando a las 8 de la mañana hasta las 7 de la tarde cada puto día, día tras
día trabajando en algo que no te gusta, que no te aporta y sí, ganando dinero
¿pero para qué? Para comprarte ese coche que te lleva al trabajo y una casa en
la que lo único que haces en ella es colgar esa puta americana arrugada de
aguantar al cabrón de tu jefe al llegar, y quedarte dormido en el sofá cada
noche hasta las 3 de la mañana con la tele puesta porque a las 12 no tuviste
fuerzas de levantarte e irte a dormir de lo cansado que estabas... Ese
mismo esclavo trabajo, gracias al cual has podido ahorrar y ahora que tienes 50
habéis pedido una segunda hipoteca para poder comprar otra casa, más grande,
más lujosa, más alegre o eso os pensabais que iba a ser y ahora te dices, en el
contrato no decía que la felicidad viniera estampada en las paredes...
Por eso, si te apetece, nada con tiburones, sal a correr por
las mañanas, haz un viaje largo en moto, báñate en el mar en otoño, vete de
Barcelona a Soria en bici, salta en paracaídas, sube montañas, camina hasta reventar,
viaja con mochila… y si te dicen qué porque lo haces, si te dicen que si estás loco,
que no lo vas a conseguir, no hagas caso pues irás por buen camino porque eso
es lo que a ti te hace feliz, porque eso es lo que a ti te hace sentir vivo.
No malgastes tu vida diciéndote, ya disfrutare cuando me
jubile, porque eso mismo decía aquel que murió de cáncer a los 55, al que todo
el mundo recuerda únicamente como aquel gran trabajador pero que no disfrutó
una mierda.
Por eso, esto va dirigido a ti, a ti que lo estás leyendo; estas a tiempo de todo HOY; mañana igual ya será demasiado tarde.
martes, 30 de septiembre de 2014
CLXXXVII Mucho mucho dinero.
Entre pesadillas duermen los sueños que un día soñaste sereno,
tuviste
la suerte de conseguir tu deseo y ahí empezó tu descenso,
te tocó mucho
mucho dinero,
mareo,
tanto, que cuando ya todo compraste,
de ya todo
fuiste dueño,
aún te quedaba mucho mucho euro.
Tapaste muchos huecos,
te olvidaste de uno,
tu propio agujero,
por el cual caíste de la felicidad
al más absoluto silencio,
caíste enfermo al fuego,
ya no encontraste
sentido al despilfarro desenfreno,
moriste antes dejando el banco lleno,
pues como dice el proverbio,
si te lo dan todo sin mayor esfuerzo,
es
como vivir malviviendo en tiranía,disfrutando cero.
CLXXXVI La esencia.
Te dejo observarme, mirarme, espiarme, analizarme,
clasificarme, medirme, tocarme… pero aun así cuando me copies por completo,
jamás podrás ser yo, porque hay algo en mí que no se deja observar, ni mirar,
ni espiar, ni analizar, ni clasificar, ni medir, ni tocar y esa es mi esencia
natural.
Y muchos fueron los que intentaron chupar de esa esencia. Y
muchos fueron los que al creerse idénticos, quedaron ridículos, vacíos, sin
alma ni dientes. Pues si quieres ser alguien, no cambies; evoluciona. No dejes
que te cambien, ni sociedades de moda, ni pajarracos sin cola, imprégnate de
todo aquello que para ti sea interesante, hazlo tuyo, incorpóratelo, moldea tu
propio yo; hazlo, sin olvidar tu esencia, quien eres, de donde provienes, base
básica de tu personalidad, no te creas jamás inferior al resto, pues esencia
tenemos todos, única e irrepetible. Por eso; cuídala, porque tu esencia está
marcada por tus orígenes, por eso, respétalos; no te olvides jamás de dónde
vienes, vívelo; venera tu historia y a los tuyos, no traiciones nunca a tu
pasado, ni lo menosprecies, ni intentes ser más ridiculizándolo porque el que
traiciona a sus orígenes se olvida a sí mismo, pierde su esencia, elimina su yo
y se convierte en un ser “amarionetizado” y vacío.
martes, 23 de septiembre de 2014
lunes, 2 de junio de 2014
CLXXXIV Gracias.
Me compraste muy frágil, me abriste defectuoso, apagado, sin
batería y pese a la infinidad de fallos de fábrica no me devolviste, nada
reclamaste, conmigo te quedaste. Me limpiaste, me arreglaste, me cuidaste, me
cargaste de energía, me hiciste fuerte, me enseñaste a confiar sin miedos, a
querer en libertad, a compartir sin nada esperar cediéndome tu motor, todas tus
baterías, todo tu corazón. Tus manos fueron las mías, tu poder mi admiración,
tu simpatía y alegría, mi elección. Mis carencias se suplieron con tus virtudes
y fue en ese preciso momento cuando se produjo la fusión, los dos fuimos uno y
de ahí nuestro primer vástago varón. Y este no nació ni muy frágil, ni
defectuoso, ni sin batería; este niño eres toda tú con mi carcasa. Este niño es
un guapísimo torito ganador.CLXXXIII Un día cualquiera.
Aquel día se levantó con el pie izquierdo, era martes trece
de un día lluvioso de abril. Amenazaba tormenta, antes de salir abrió ese viejo
paraguas en casa para comprobar que no estaba roto con tal mala suerte que al
abrirlo hizo pedazos el espejo del baño. Recogió todo del suelo y se hizo el
desayuno, derramó la sal de las tostadas y se vistió de amarillo. Salió a la
calle, pasó por debajo de la escalera de un electricista, se le calló un piano
a escasos metros y se le cruzó un gato negro. Entró a una casa de apuestas y
compró un cupón de los ciegos. Esa misma noche le tocó el premio.
CLXXXII Amor carcomido.
La semana pasada estábamos trabajando el tema de Sociales de
“Nuestro pasado reciente” con lo que yo les dije a mis alumnos que preguntaran
a sus abuelos o bisabuelos sobre cómo era la vida antes y que si podían,
trajeran alguna foto antigua, así la comentaríamos entre todos en clase.
A todo esto, Brisa, una niña de 8 años, nos trajo unas
cuantas fotos, las fuimos comentando hasta llegar a una, con el papel bastante
carcomido por el tiempo, en la cual salían fotografiados sus bisabuelos uno al
lado del otro, tranquilos y felices. Al mirar y remirar aquella imagen algo en
el reverso de la foto me llamó la atención... algo allí se escribía y conseguí a
duras penas leerlo:
“Recuerdo cuando éramos jóvenes. ¡Qué tiempos aquellos! ¿Los
recuerdas?, salíamos, entrábamos, reíamos, nos divertíamos… en una sola palabra;
vivíamos aunque no comíamos, el motivo no era nuestro amor, sino que no
teníamos. Ahora ya todo acabó. No salimos, no entramos, no reímos, no bailamos,
en resumen; no vivimos. Ahora bien, comemos y reñimos.”
jueves, 29 de mayo de 2014
CLXXXI La aldea.
La maleza desdibujaba el camino de entrada a la aldea, las
amapolas con sus vientos se avisaban del quejido de mis botas sobre el suelo.
Los pedazos medievales de bandera del castillo me indicaban la dirección de caída
de sudor del sufrimiento. Las mesas y sillas carcomidas por el tiempo, sugerían
restos de alegría en algún momento. La obediencia de sus calles, todas rectas,
mostraban el orden del que un día gozó el pueblo.
Mi caminar proseguía ahora por un terreno escarpado, la
pendiente descendiente era pronunciada, bajaba un río pero no sus aguas, las
aguas, pese al desnivel, permanecían quietas e inmóviles. Me quedé asombrado.
Es como si el tiempo se hubiera detenido. De repente un sonido ensordecedor golpeó
mi tímpano, todo el pueblo con su paisaje, entonces, poco a poco empezó a
volcar. Nada se movía, nada de despeñaba, tampoco las piedras, ni el agua, ni
el ladrido mudo del perro, solo yo, que caí hacia el infinito de los cielos.
martes, 21 de enero de 2014
CLXXX Tu bar, mi bar.
Abrí este bar con estilo y lo logré, conseguí que fuera
glamuroso, pero el bar eres tú, mi querido amigo.
Antes de que tú llegaras los
clientes, mis clientes, me pedían bajito y con mucha educación, las conversaciones
intelectuales se mezclaban con silencios aún más sabios, en los baños se tiraba
de la cadena y la gente se lavaba las manos al acabar, permanecían impecables
durante toda la jornada. Jamás de oía un grito ni una palabra malsonante…
Hoy, el paragüero que tantos paraguas de diseño almacenó se
ha convertido en papelera de servilletas de papel, el suelo es un palillero de salivas
y serrín. Los gritos y borracheras inundan el ambiente. El fútbol es la ley. Pero
lo peor de todo es que no puedo echarte pues desde que tú llegaste todos mis clientes se
han ido convirtiendo y son todos como tú, desgraciado, curruqui asqueroso.
CLXXIX Asalto.
Decidí asaltar tu boca, sin cuerdas y a lo loco, pero apenas
pude acercarme pues se cerró herméticamente al sentirse amenazada. Estuve días
merodeando la zona pensando en la manera de esconderme, de colarme, de cómo
colocarme… Me armé de valor pero cuando ya estuve a punto de coronar la cumbre
de tus dientes, tu voz, cual avalancha, me empujó al vacío. Exhausto y dolorido
me arrodillé en tu labio y te miré, después de meses intentándolo me había
rendido, lentamente me levanté y me di la vuelta y cuando ya estuve a punto de
marcharme definitivamente, tu lengua me tendió un puente sobre la cordillera de
tus dientes, caminé por ella y por fin me bañé sin ropa en tu pantano de saliva.
lunes, 16 de diciembre de 2013
CLXXVII ¿Éxito?
El aclamado y exitoso empresario adinerado decidió
colocarse una cámara de video secreta en la espalda para observar su don de
gentes desde otro punto de vista.
Tras visualizar el video después de su jornada laboral…
Una semana después dejaba su trabajo.
Un mes después le dejaba la mujer.
Un año después le comían las deudas.
Hoy, es un indigente.
¡POR DELANTE Y POR DETRÁS, TRIS TRAS!
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